sábado, 31 de diciembre de 2016

Los discos uruguayos del 2016




10-  Eli Almic & Dj RC - Hacé Que Exista















El toque femenino que el hip hop local necesitaba. En un gran año para la escena local, que demuestra que no sólo goza de muy buena salud, sino también que crece a ritmo sostenido, Eli Almic -secundada por las potentes bases de Dj RC- nos regala un disco fresco y honesto que confirma lo que vaticinaba en el EP Rara Vez.





9- Oro - Que Así Sea















Como titulaba Oro su disco del 2013, lo suyo es blues pesado. Con una notoria influencia de los power tío que marcaron a fuego a la música del otro lado del Río de la Plata (Aeroblus, Manal, Pappo's Blues) pero yendo hacia territorios más colgados aun, que pueden remitir hasta a Black Sabbath, el de oro es rock potente, sucio y desprolijo.





8- Martes Mártir - Carcasa















Martes Mártir vuelve a la carga, pero esta vez poco hay de aquellos temas que hasta se podía decir, tenían un "gancho" pop de su debut homónimo del 2014. El que quiera escuchar "Fotógrafo Mata poeta" o "59%", mejor que pruebe con otra cosa, porque el sonido de los mártires se vuelve áspero, crudo y machacante. Más punk que post, Álvarez y los suyos dan un salto al vacío y salen de la comodidad para brindar justamente lo contrario. Tan sólo les bastan veintiocho minutos para sacudirnos.






7- O'Neill - Baja Fidelidad a Todo
















Otro disco en el que los integrantes de Alucinaciones en Familia Pau O'Bianchi y Fabrizio Rossi meten mano (en producción y masterización respectivamente) y que resulta en otra exquisitez pop trash. En la licuadora de esta banda entra todo lo imaginable, desde el susurro amable al noise. Destaque especial para esa joya que se llama "Presentismo". Un disco con uno los títulos más elocuentes de por acá. Toda una declaración de principios.





6- Iván y Los Terribles - El Maestro Interior















Iván Krisman (La Teja Pride, La Hermana Menor) ya había demostrado con su banda Los Terribles en Los Incautos No Fallan, de hace dos años, que tenía una voz propia y mucha música para dar. En su último disco hay de todo y para todos, desde homenajes a New Order ("Zweig") a lo que saldría de la cruza de Charly García de "Total Interferencia" con Tom Waits ("Sin Obturador"). Post post punk.








5 - Sr. La Muerte - The Power















Tras el temible nombre de Sr. La Muerte está el dúo conformado por Roca y Manu, quienes hacen el chiste de The White Stripes al revés: en lugar de no haber bajo, aquí no hay guitarras. Con influencias que van del garage a la psicodelia, pasando por el kraut rock ("Motorik" es un homenaje evidente), Sr. La Muerte se planta como una de las bandas uruguayas a tener en cuenta, más sabiendo que canciones suyas se titulan "Intriga en el Chuy II", "God is a Drug" e "Introducción a la Materia", por sólo nombrar algunas.






4- Pau O'Bianchi - Registros Akáshicos 















Quienes le venimos siguiendo el rastro desde épocas de 3 Pecados sabemos que Pau O'Bianchi es un tipo inquieto y de múltiples proyectos. Sin embargo, el año pasado fue consagratorio: no sólo editó uno de los discos más importantes de la música uruguaya, sino dos (el "disco mágico" junto a Lucas Meyer y Fer Henry y el debut de Alucinaciones en Familia), además del bonito trabajo de María Rosa Mística. Bien podría haberse tomado un año sabático o disfrutar del reconocimiento de tales logros. Pero no. El tipo editó disco solista y con Jesús Negro y los Putos. El que nos ocupa es otra muestra más de que Pau respira música y seguramente para crearla desayune con anfetas. Mágico y misterioso.






3- Los Buenos Modales - Los Buenos Modales















La sorpresa del año. Para los que pensaban -como nosotros- que AFC es la posta del hip hop charrúa, llegó una cruda competidora. Bajo el nombre de Los Buenos Modales se escudan el dúo de beatmakers Pan y Dubchizza, que con la colaboración de una troupe de MC's (Santi Mostaffa, Eli Almic, Hache Souza, MC Quito, Seba Jones, Arquero, Dj Sapo y Berna) pelan uno de los discos del año. Con un sonido que nada tiene que envidiarle a los exponentes del hemisferio norte en la materia, el dúo va de las influencias del acid jazz ("Clássico") al trip hop ("Gala"), con un resultado adictivo y refrescante.







2- Mux - Mux















En la senda de la canción pop con ribetes psicodélicos, electrónicos y experimentales como la que encaró Radiohead en In Rainbows, para tener una referencia, los Mux editaron este autodenominado -con justicia- "primer disco del año" (salió el primero de enero) en el que se destacan las bellas "Canción Nueva", "Feel de Año" y, sobre el final, las excelentes "Sin Pensamientos" y "Observador". Loca belleza.






1- Carmen Sandiego - Mapas Anatómicos















Ya desde el genial arte de tapa (perteneciente a Martín Batallés y Gabriela Costoya) se nos anticipa cierto cariz espectral e hipnótico, y es en esa onda deudora de Yo La Tengo que abre el disco con "Dos Sábados". Sin embargo, el resto del mismo es una genial síntesis del sonido que vienen gestando los comandados por Flavio Lira y Leticia Skrycky (¿en qué otra banda un tema titulado "Eructo de Semen" puede resultar tierno y rockero a la vez?). En este disco la banda consolida lo que logró con su anterior y también muy recomendable Ciudad Dormitorio (2013), agregándole una cuota aventurera que le hinca el diente a lo bailable ("La Telefonista") y se le anima a Fernando Cabrera (la versión de "Iluminada" que cierra el disco, de más de diez minutos). Fuera de las influencias y parecidos. podemos decir sin temor a equivocarnos que estamos ante la mejor versión de los Carmen Sandiego, una de las mejores bandas de rock de Montevideo.

























miércoles, 21 de diciembre de 2016

2016


Los discos del año de por allá


Este año será recordado por muchos como uno de los más feos que nos ha tocado vivir. Se nos fueron muchos grandes, "el mundo libre" estará gobernado por un payaso y unas cuantas cosas más. Pero por suerte nos queda la música. Estos son los mejores discos del año de por allá (ya vendrá lista de Hispanoamérica y Uruguay). Pasen y vean, y también escuchen.


30- Bob Dylan - Fallen Angels














El viejo lo sabe. No le queda mucho camino por recorrer y se despacha a gusto haciendo lo que se le canta, que en este caso son nuevamente canciones famosas por haber sido interpretadas por Frank Sinatra. El resultado es más de lo mismo y a la vez, es encantador. Un calco del concepto de su predecesor y exitoso Shadows in the Night. Un disco para escuchar en la penumbra con un farol de whisky en la mano.







29- Swans - The Glowing Man















Michael Gira y los suyos son unos verdaderos cruzados del rock. Lo suyo no es música linda, bonita o que suene bien. O sí, porque bien suena, pero la cosa va por otro lado. Escuchar a Swans es todo una experiencia física, mental y auditiva. Sus discos son extensos (¡este dura casi dos horas!) y resultan todo un tour de force. Desmedida y por momentos aterradora, la de Swans no es música para las almas sensibles. Sólo para intrépidos.






28- DJ Shadow - The Mountain Will Fall














Al igual que lo que les pasó a The Avalanches con Since I Left You, el éxito y consenso crítico que generó allá por 1997 DJ Shadow con Endtroducing, le debe haber significado una bendición y a la vez, una maldición: todo lo que fuese hecho posterior a ese álbum mágico y consagratorio iba ser irremediablemente comparado con él. Sin embargo, sus discos siempre fueron de una arquitectura sonora única, que bebía tanto de las fuentes del hip-hop como de la electrónica más funcional. Este es otro de ellos.








27- Blood Orange - Freetown Sound














Devonte Haynes, más conocido por su nombre artístico, Blood Orange, es de toda la camada de cantantes de neo soul futurista el más especial y con onda. En Freetown Sound le pone a la música más sexy todo el condimento político. O sea: música para ponerla con mensaje político y conciencia social y de género. ¿Qué más quieren? Como un Marvin Gaye SXXI y gay, Blood Orange confirma lo que mostró con su anterior e interesantísimo Cupid Deluxe (2014) en un disco desbordado y lleno de ideas.








26- Richard Ashcroft - These People














¿Se acuerdan de Richard, caminando estoico y bardero, pechando gente por alguna calle inglesa en el video hoy clásico de Bittersweet Simphony de The Verve? Luego de haberse perdido por seis años, y tras un intento de regresar con la banda por la que será recordado, Ashcroft lanzó de manera un tanto sorpresiva este These People, que está para poner al ladito nomás de sus dos primeras incursiones en solitario (los muy recomendables Alone With Everybody y Human Conditions). No hay nada nuevo bajo el sol pero es bueno tener noticias de alguien cercano de vez en cuando (a pesar de los horribles videos que hizo para los temas del disco).







25- Primal Scream - Chaosmosis














Bobby Gillespie cambia de formación pero no de mañas. Si bien en Chaomosis no nos enfrentamos ante otra obra maestra del calibre de Screamadelica, Vanishing Point o XTRMNTR, hay un poco de las tres en este álbum. Salvo por el bastante olvidable Beautiful Future (2008) no hay puntos bajos de verdad en la carrera de Primal Scream y no estamos ante una excepción. Desde el sonido adictivo y envolvente de "I Can Change" hasta el irresistible y juguetón "(Feeling Like A) Demon Again" todo vuelve a brillar.







24- Dinosaur Jr. - Give a Glimpse of What Yer Not














J Mascis, Lou Barlow y Murph parece que no se llevan muy bien en el fuero interno, sin embargo, desde su regreso en el 2007 no han parado de editar bellísimos discos, llenos de guitarras memorables, estribillos gancheros y una adolescencia eterna digna de unos verdaderos slackers . Este es su cuarto disco desde el mencionado regreso y es en verdad apabullante la fuerza de estos vetes que debieran tener más reconocimiento del que se les ha dado. "Be a Part", "Good to Know" y "Lost All Day" están entre lo mejor de su cancionero.







23- Paul Simon- Stranger to Stranger















Muchos que en algún momento nos creímos "rockeritos" durante bastante tiempo subestimábamos e incluso despreciábamos a gente como Paul Simon. Sin embargo si uno le hinca el diente a sus primeras incursiones solistas (su debut homónimo del 72 y sobre todo el maravilloso Still Crazy After All These Years del 75) ya de más grande, puede darse cuenta que era un vejiga y se estaba perdiendo de algo muy bello. La crítica en general coincidió en que este es el mejor disco de Simon desde su mega exitoso Graceland (1986), y es difícil disentir.







22- Jagwar Ma - Every Now and Then















Estos australianos retorcidos se empaparon de la psicodelia preciosista de Tame Impala pero también de la locura de sus coterráneos The Avalanches. Con un sonido oscurito pero bailable, en su segundo opus el trío amplía los horizontes que los llevaban desde sus áridas tierras hasta el madchester de fines de los 80 (hay ecos de Stone Roses y Primal Scream en ellos sin nunca caer en la copia burda). Un segundo disco de confirmación que nos deja en claro que son una banda a seguir. Contagioso.








21- William Bell - This is Where I Live














Como en su momento lo hicieron Solomon Burke (Don't Give Up on Me), Al Green (I Can't Stop) y Bobby Womack (The Bravest Man in the Universe) el de Bell es otro disco de estrella soul de culto que vuelve de sus cenizas cual ave fénix para demostrarnos por qué fue (y es) importante. Editado por el histórico sello Stax de Philadelphia (rival de Motown en la época dorada del soul durante los 60) he aquí una joyita de soul Old School del posta.










20- Bombino - Azel














Este guitarrista Tuareg, generación 80, 36 años, viene haciendo sus pinitos en los EE. UU. desde que Dan Auerbach de The Black Keys dio una mano con su anterior y también muy recomendable Nomad (2013). El blues desértico del nacido en Niger (no confundir con Nigeria gente), remite obviamente a las otras "estrellas" del género como son los Tinariwen, pero con un toque de distorsión hendrixiana. En este caso la producción corre a cargo de Dave Longstreth de los geniales Dirty Projectors.








19- Eleanor Friedberger - New View 















Eleanor Friedberger supo ser la mitad femenina de The Fiery Furnaces, banda que gozó de cierto hype y que está en un parate indefinido desde el 2011, año desde el cual Eleanor editó además de este, tres discos de estudio. Todos ellos muy buenos. Pero el volantazo se hace sentir en este disco en el que el amor por los músicos del Grand Canyon (Joni Mitchell, Carole King, James Taylor) se hace notorio. La sombra del maestro Neil Young también se hace sentir. Un disco frágil y cálido que está entre lo más reconfortante de este 2016. Como una sopita en invierno.



 




18- PJ Harvey - The Hope Six Demolition Project














Con este disco de regreso Polly Jean Harvey se nos politizó del todo. Un disco basado en viajes alrededor del globo viendo las maldades del mundo capitalista (acompañada por el fotógrafo Seamus Murphy) y grabado en vivo con sección de vientos y tutti, es el menos rockero musicalmente de los discos de PJ y el más rockero en términos contestatarios. Una PJ madura nos entrega una colección de bellas y desgarradoras canciones como "Medicinals", "Near the Memorials to Vietnam And Lincoln" y "Chain of Keys", en las que se nos presenta como la periodista-política-cantante de nuestro tiempo.








17- Anohni - HOPELESSNESS















La artista antes conocida como Antony Hegarty ahora mudó de piel y sexo y se llama Anohni. Dejando de lado la fragilidad que caracterizaba a su anterior banda, Antony &  the Johnsons, otra que se vuelve política y da un viraje hacia cierto costado de la pista de baile, en un disco tan grandilocuente como absorbente que remite a las colaboraciones que tuvo con el grupo Hercules & Love Affair, más desfachatados y bailables que lo que hacía por su lado. Otro de los giros musicales del año.







16- Angel Olsen - My Woman















Ya en Burn Your Fire for No Witness (2014) esta muchacha nos llamó la atención con un álbum visceral que mostraba que es una chica de armas tomar. Cosa que viene a ratificar con este disco, y sobre todo en esa declaración de principios que es "Shut Up and Kiss Me", en la que le pide que se calle, la bese y la agarre fuerte. Siguiendo el camino de una PJ Harvey, Olsen entrega su mejor disco hasta la fecha, que puede pasar de lo frágil de "Intern" a la furia del citado tema.







15- Radiohead - A Moon Shaped Pool















ThomYorke y los suyos lo hicieron de nuevo. Nunca una banda en la historia esquivó tantas veces las zona de confort, las repeticiones y los lugares comunes disco a disco como Radiohead (quizás la única excepción sea Hail to the Thief, que si bien dista de ser "malo", debe ser lo más parecido a una autocopia por parte de la banda de Oxford). Fuera de resultados y subjetividades, pocas son las bandas que, como Radiohead, están en constante movimiento (hacia adelante). A Moon Shaped Pool es una lección más sobre no quedarse en la cómoda siendo músico.





14- Esperanza Spalding - Emily's D + Evolution














La virtuosa bajista y excelente cantante Esperanza Spalding se reinventa con un disco cargado de contenido político, en un año más que particular para el gran país del norte y el mundo todo en la materia. Su música e interpretaciones siguen siendo una exquisitez con anclaje jazzero, pero Spalding "ensucia" sus temas con ataques guitarreros dignos de King Crimson. El resultado es tan desconcertante como fascinante. Veremos en qué queda esta incursión rockera de la cantante.









13- Sturgil Simpson - A Sailor's Guide to Earth















A este muchacho ya le veníamos siguiendo el rastro desde Metamodern Sounds in Country Music (2014), pero sin lugar a dudas podemos decir que este es su año consagratorio en el que editó este excelente álbum, en donde la americana y el alt country se tiñen de soul y bronces (cover de Nirvana incluido). Un disco en el que Simpson se viste de diferentes crooners y sale airoso en todas sus formas. El final con "Call to Arms" es uno de los mejores momentos de este año funesto.









12- A Tribe Called Quest - We Got It From Here...Thank You 4 Your Service














Tras la muerte de uno de sus miembros fundadores los A Tribe Called Quest, ahora reformulados como trío, sacaron de la galera y también después de una bocha de años, un gran disco. Al igual que otros fundamentales de culto de la primera era del hip-hop como De La Soul (editaron un muy recomendable disco este año) que también tienen un gran componente jazzero en sus canciones, los Tribe vuelven con unas cuantas cosas para decir. Con la participación estelar de André 3000 (Outkast) y Kendrick Lamar entre otros, este álbum doble es una lección de bases rítmicas, loops, scratchings, samples y de toda la técnica hip-hopera.








11- Damien Jurado - Visions of Us in the Land














Un disco alucinado y alucinante el de Damien. Este cantautor que en sus comienzos fichó para un sello cristiano pone toda su imaginería religioso-espiritual al servicio de la canción volada. Con su particular estilo de voz y su musicalidad onírica, Jurado te envuelve y lleva de la mano en su viaje astral. Un disco para escuchar mucho y de todas las maneras posibles, Visions cumple con la cualidad de ser funcional a cualquier momento del día y a cualquier clima, cosa que así dicha suena a pavada total, pero que no todo disco cumple. Punto para Damien.







10- Tindersticks - The Waiting Room














¿Qué puede decirse de esta excelsa banda que no se haya dicho ya? Los de Nottigham vienen puliendo una discografía envidiable desde su debut homónimo de 1991. Si bien las aventuras solistas de su lider y principal compositor Stuart A. Staples hicieron que la banda no editara por un buen tiempo, acá los tenemos otra vez, con toda su melancolía a cuestas, que para quienes vivimos en el Río de la Plata puede remitirnos a la música de un Darnauchans en versión british. 






9 - The Avalanches - Wildflower














Junto con DJ Shadow, The Avalanches fueron considerados los padres de la sampledelia, subgénero que se basó en el recorte y pega con buen gusto, por así decirlo. Cuando en el 2001 editaron el sorprendente Since I Left You (un disco unánimemente aclamado por la crítica) tenían todo para seguir, pero como buenos ermitaños, los australianos desaparecieron y, haciendo la gran My Bloody Valentine, volvieron dieciséis años después con otro gran disco. No tiene el factor sorpresa que en su momento tuvo el mencionado disco, entre otras cosas porque en más de quince años puede pasar de todo en el mundo musical, pero el solo hecho de que Wildflower contenga el hit "Frankie Sinatra" para nosotros ya es suficiente.








8- Iggy Pop - Post Pop Depression














Este fue un año de regresos, despedidas y tardías obras maestras. De la tríada Bowie-Reed-Pop este último es el sobreviviente (¿increíble, no?). Con una ayudita de Josh Homme y amigos, Iggy vuelve a su momento de gloria, cuando Bowie le produjo algunas de sus mejores obras (The Idiot, Lust For Life) y el resultado es sorprendente. Una vuelta a las raíces -luego de haber lanzado discos con onda de Chanson francesa- que lo posiciona como el señor del rock 'n' roll que es y será. Quienes tuvimos la suerte de verlo en vivo en Montevideo sabemos de qué hablamos, aunque de este disco tocó tan solo un tema, el clásico instantáneo "Gardenia".






7- Kevin Morby - Singing Saw














Este inquieto muchacho que integra las bandas Babies y Woods se manda un disco solista que es puro disfrute. Siguiendo la senda de la época dorada de los singer-songwriters y por sobre todas las cosas el camino allanado por Dylan y Young, Morby entrega una colección de canciones entrañables, de contagio instantáneo como "Dorothy" y "I Have Been To The Mountain " que convierten a Singing Saw en un álbum irresistible y redondito.







6-  Nick Cave &  the Bad Seeds - Skeleton Tree














En un año signado por la muerte, uno de sus mayores cantores perdió a uno de sus hijos, por lo que no hay mucho que decir de Skeleton Tree que no caiga por su propio peso. Un disco que es fruto de la pérdida y el dolor (en una de sus formas más cruentas sin dudas, como debe ser la muerte de un hijo). Este disco nos retrotrae al Cave más oscuro de los 80. Fragmentado, fantasmal y a la vez hipnótico como pocos, Skeleton Tree es un disco que sale de las entrañas y en el que se respira tanta muerte como vida. Las dos caras de la moneda.






5- Cass McCombs - Mangy Love














Sólo por su título (Mangy Love significa amor sarnoso o roñoso) este nuevo disco del ecléctico Cass McCombs debería figurar en toda lista. El singer-songwriter se inspira en los 90 con un enfoque para nada nostálgico. Rock norteamericano del mejor, bien entendido. El de la tradición de Neil Young y Ryan Adams, pero también el de la sensibilidad pop de un Elliot Smith o de un Daniel Johnston lúcido. Un disco en el que estén "Bum Bum Bum", la loureedinesca "Run Sister Run" u "Opossite House" no puede ser menos que uno de los mejores discos del año.








4- Woods - City Sun Eater in the River of Light














Una de las más interesantes y consistentes bandas estadounidenses de hoy, Woods, se despacha con otro discazo que no hace más que ratificar lo anticipado en With Light and With Love de hace dos años. Sin quedarse en la zona en las que se los escucha más cómodos (el folk rock más luminoso), la paleta sonora de la banda se nutre de nuevas tonalidades que van de lo latino al afro pop, con resultados irresistibles y adictivos que no hacen más que generar ganancias en las grandes canciones que tienen para ofrecernos. Esta debería de ser una de tus bandas de cabecera.







3- Parquet Courts - Human Performance














Los prolíficos muchachines de Brooklyn parecen no cansarse de hacer los discos más copados del rock estadounidense actual. Con una fuerte influencia de Pavement pero con un sonido propio los Parquet Courts confirman que son una de las bandas más frescas, desfachatadas y verdaderamente rockeras de su generación. Lo que ya suponíamos desde Light Up Gold (2012) y Sunbathing Animal (2014) se nos confirma en catorce canciones perfectas que se te pasan volando de tan buenas.







2- Leonard Cohen - You Want It Darker














Un lugar común y al mismo tiempo un lugar totalmente válido. Leonard Cohen sabiéndose en retirada grabó uno de los mejores discos de su carrera para coronar una época forzadamente prolífica en alguien que nunca lo fue tanto. En este disco no falta el humor socarrón (el título interpela directamente a aquellos fans que preferían su versión "más oscura") y todo lo que ya sabemos que hizo grande al bardo canadiense. Desde el inicio con el tema que titula el disco se nos anticipa desde las profundidades la voz cavernosa de Cohen que ahora que se nos fue, se resignifica hasta el infinito. 






1- David Bowie - Blackstar














Otro inevitable lugar común igualmente de válido que el de Leonard Cohen: otro maestro de la canción que se nos fue y dejó su epitafio hecho obra maestra. Bowie planeó esto primero que nadie y dos días antes de su muerte editó el disco más vendido de su carrera. Aunque cueste creerlo el tipo que hizo Ziggy Stardust, Heroes, Low, Scary Monsters, Hunky Dory y vaya a saber cuántas obras maestras más se da el lujo de abrir con un tema de casi diez minutos, influenciado por las lecturas del jazz que hace Kendrick Lamar y por las atmósferas sinuosas de D'Angelo, demostrando de esta manera que muchas veces para estar adelantado no se debe ser necesariamente original, si no saber bien de dónde nutrirse. Una hermosa despedida que además fue acompañada por algunos de los más bellos y escalofriantes videos del año. Con tan solo siete temas Bowie nos regaló en su despedida otro clásico instantáneo.