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lunes, 22 de junio de 2015

¿Cuán Pronto es Ahora?

A poco más de un año de su anterior visita a Montevideo, el gran Johnny Marr deslumbró al público de La Trastienda que, de tan llena, hizo que el frío no fuese un problema por un buen rato.

El ex guitarrista de The Smiths no nos dejó asimilar su primera visita al país el año pasado como parte del festival Rock ‘n’ Fall, en donde su nombre se mezclaba con los de Vampire Weekend y los Pixies. Muchos se llevaron la tal sorpresa cuando este tipo pequeño y grande a la vez, dio un show contundente y poderoso que en cierta forma empañó lo que vino después.

Si se quiere es hasta lógico desconfiar de un ex integrante de una gran banda que sale a girar haciendo temas de la misma, pero en el caso de Marr había material de sobra, por lo que no era necesario que su show fuese un revival nostálgico de The Smiths, ya que si bien contaba con un solo disco solista propiamente dicho bajo el brazo (el muy recomendable The Messenger del 2013), el tipo nunca se quedó quieto. Fue parte de The Cribs, Modest Mouse, The The, The Pretenders y Electronic, entre otras tantas colaboraciones.





Teniendo en cuenta dicho precedente, no sabíamos con qué encontrarnos para este show en La Trastienda, pero los augurios no podían ser malos: cuando nadie lo esperaba el año pasado el tipo dio un gran show y el hecho de que esta vez contase con un marco perfecto como el del local de Fernández Crespo para él solo no hacía más que incrementar las expectativas. El frío obligó a la gente a esperar dentro de la sala que de a poco, fue levantando temperatura de manera insospechada. Y la temperatura subió más aun cuando el mancuniano salió a escena acompañado por James Doviak en guitarra y teclados, Jack Mitchell en batería e Iwan Gronow en bajo.




Marr y su banda abrieron con “Playland”, tema que da nombre a su segundo disco solista (si no contamos el que editó antes de The Messenger con su anterior banda The Healers) que salió, como su dos visitas a nuestras tierras, con menos de un año de diferencia de su antecesor. Acto seguido, provocó que los fanáticos de la banda que lo tuvo como protagonista junto a Morrisey babearan cual perro de Pavlov cuando entonó “Panic”. Casi todos en La Trastienda, como los niños del coro de la canción original, cantamos con los puños en alto “hang the DJ”. Y el recital siguió bien arriba con “The Right Thing Right” de su primer disco solista e “Easy Money”, el contagioso primer single de su último disco. El asunto venía por el lado de la alternancia, porque Marr tocó un gran mix temas de su primer y segundo disco más alguno de su antigua y más recordada banda, y así pasaron “25 Hours”, “New Town Velocity”, “The Headmaster Ritual” (de The Smiths), “Back in the Box”, “Upstarts”, “The Messenger” y “Generate! Generate!”, para llegar luego a otro de los momentos nostálgicos de la noche como fue “Bigmouth Strikes Again”, a la que siguió “Candidate”, la cual sirvió de preámbulo para “Getting Away With It”, el hit del súper grupo Electronic, y para “There Is a Light That Never Goes Out” que cerró la nutrida lista de temas antes del bis.




Pocos minutos después, lo justo y necesario para que la gente no enloqueciese, la banda salió a escena para tocar cuatro temas más, en lo que podemos considerar un generoso bis en el que sonaron “Stop Me If You Think You’ve Heard This One Before” (¡ese título! Típico de The Smiths), “Dynamo”, “I Feel You” (¡cover de Depeche Mode!) y, cómo no, “How Soon Is Now?”, para cerrar una noche perfecta en la que el frío cedió ante el poder de la buena música e hizo que, por una vez, el lunes fuese el mejor día de la semana.


(*) Publicado previamente en Cooltivarte.com/ Fotos: Cinty Posse

martes, 2 de junio de 2015

Intacto


Luego de su paso por el prestigioso festival South by Southwest (SXSW), Santullo volvió a los escenarios montevideanos para presentar su nuevo disco y, de paso, retomar clásicos suyos recientes, de los más viejos y también de otros.

Cerca de las 22:30 del viernes 10 que pasó, y con una buena concurrencia de público, Fernando Santullo y su banda (José Luis Yabar en guitarra, (..) en violín, (..) en bajo y (..) en batería) salieron al escenario de La Trastienda Montevideo para defender en vivo los temas de su más reciente producción, “El Mar Sin Miedo”, editado a fines del año pasado (puesto número 27 de los mejores discos de por acá para Cooltivarte).



Sin embargo la banda encaró a modo de precalentamiento “La Humedad”, un tema que ya es un clásico de su primer disco, “Bajofondo Presenta Santullo” (2010) para luego sí arremeter con “Razones” de su último disco. Pero ni bien finalizó con éste, Santullo volvió a su primer opus para otro clásico, “Ya no Duele”, mostrando cuál sería la tónica de todo el show: la alternancia entre temas nuevos, clásicos propios y de otros autores, como “Ella Vendrá” de Don Cornelio y la Zona (oscurísima banda post punk porteña de los 80 liderada por Palo Pandolfo) que está incluido en “El Mar sin Miedo” y “Solo” de Los Estómagos (incluida en el primer disco) , que derivó en “Material Girl” de Madonna.

A medida que el show transcurría se fueron sucediendo los invitados, Maia Castro en “La Oscuridad” (tema compuesto por Santullo para ella pero que aquel incorporó a su último disco), Sebastián Cobas y Carlos Casacuberta en “Espiral” (ni bien entró este último comenzaron los típicos gritos pidiendo por “El peyote”, pero no sucedió), Andrés Torrón en la mencionada “Solo” y “El Arma”, Pepe Canedo en “Esencia” y  Juan Campodónico en “No Hay Vuelta”. Luego de la aparición de tres ex Peyote Asesino entre los invitados, se sentía a la gente pidiendo por una (nueva) reunión, por más efímera que resultase, de una de las bandas más emblemáticas de los 90 montevideanos a la cual muy pocos de los presentes pudieron ver en su momento. Y para ellos, se dio: los mencionados hicieron una versión del tema con el que Santullo y compañía parecen sentirse más cómodos dentro del repertorio peyotero, nos referimos a ese clásico que es “Cable Pelado”, y ahí sí. Todos contentos.



Sin embargo ese highlight no hizo que se despidiesen quienes estaban arriba del escenario. Santullo arremetió con “Dios y el Diablo” (que contó con bronces y todo) haciéndola sonar por momentos a esa moda pasajera que fue el moombahton para antes del bis. Para éste volvieron con “El Martillo Azul” (con un tufillo a Editors en toda la canción que muestra la línea más melódica de la banda) y la detonaron con “Más Abajo” de Kato (la banda surgida tras la disolución de El Peyote) tras la cual Fernando terminó tan extenuado que dijo que quedó “como caballo resoplando”. Luego sí llegó el cierre lógico con “Lo que Debo”, para la cual se sumó la crew de Santiago Vázquez Unión y Respeto (que aparecen también en el clip del tema) poniendo así un broche de oro a esta nueva etapa de más canto y contundencia rockerade Santullo. Regreso triunfal a Montevideo tras conquistar territorio texano.



(*) Este artículo fue publicado previamente en el sitio Cooltivarte.com

jueves, 9 de abril de 2015

Hacerse la Bocha

Tras una intensa gira española para presentar "El Pimiento Indomable" junto a Kiko Veneno, Martín Buscaglia volvió a los escenarios montevideanos junto a los Bochamakers y la cosa se puso funk en La Trastienda.

En una extraña noche otoñal en Montevideo (no sé sabía muy bien si hacía frío o calor) que se convirtió de a poco en calurosa puertas adentro de La Trastienda Montevideo, Martín Buscaglia junto a los Bochamakers (Matías Rada en guitarra, Mateo Moreno en bajo, Martín Ibarburu en batería y Herman klang en teclados) dio un intenso (y extenso) show. Desde el vamos se nos anunció que iban a "tocar un buen rato". Y así fue.

Luego de una intro que amagó a convertirse en "Lavapiés (Jesus Is My Couch)" la banda arremetió con "Jaula de Motos" de su último disco de estudio en solitario "Temporada de Conejos", del cual también sonó inmediatamente "Oda a mi Bicicleta". Si bien al público uruguayo le cuesta quitarse la modorra eterna de encima (imagínense un miércoles), tímidamente lo fue haciendo gracias a Buscaglia y su banda. La temeraria y arrolladora base rítmica que conforman Ibarburu y Moreno, más los aportes invaluables de Matías Rada (con su guitarra funky-cósmica y el vocoder en los temas más P-Funk del show) y de Herman Klang en los teclados (que hacía que los Bochamakers sonaran como The Mothers of Invention de Frank Zappa por momentos, a Opa en otros) lograron la contundencia necesaria para que la gente coreara, aplaudiera y bailara. Cosas difíciles de lograr con el público vernáculo.




El show fue una sucesión de hits y a la vez un repaso por (casi) toda la carrera del artista a excepción de su primer disco "Llévenle": sonaron temas del excelente e inhallable "Plácido Domingo" (que pide reedición urgente) como "Mil Cosas", "Lagartija", "El sol", "La Vanidad es una Mala Dieta Para Amar" y el "Candombe de la Parra"; de su ya clásico e indispensable "El Evangelio Según mi Jardinero" del 2006 (¡Ya tiene casi diez años!) también hubo un generoso repaso, que incluyó "Ante la Duda Todo", "Vagabundo", "Presiento que Esta Noche Soy un Lirio", la mencionada "Lavapiés", "Chúpame la Mente Cable" (alta versión) y para el bis, "Trivial Polonio" (a la que encaró solo con su guitarra) y "Cerebro, Orgasmo, Envidia y Sofía". Pero el final no quedo por ahí, ya que el cierre fue con "No Vamos a Cambiar Nunca", también de "Temporada de Conejos". Entre medio de todo esto -y si bien se debe haber cansado de tocarlos por España-  Buscaglia no desatendió su disco en colaboración con el maestro Kiko Veneno y se despachó con versiones de "Sagrado Salado" y "América es más Grande" (si usted no vio su desopilante video dirgido por Albert Plá, hágalo).




Mención aparte merece el hecho de que haya tenido su propio set dentro del show Antolín. Desconcertante y bizarro para quienes no lo conocían previamente, fervorosamente celebrado por quienes si lo hacían, el performer canto tres de sus temas, en los que, entre curiosos ademanes y movimientos espasmódicos hizo reir y desvariar al público. Manuel Núñez, tal es su verdadero nombre, es una leyenda del under post dictadura en Uruguay que tuvo su momento de gloria cuando en El Show del Mediodía -sí, el de Cacho De la Cruz- tenía su "momento creativo" (chequeen si no el canal Antolín Show en You Tube).

Buscaglia vino, funkeó y venció en Montevideo. Esperaremos más versiones de este multifacético artista, sea en su versión hombre orquesta, junto a los Payadores Anónimos o, por qué no, nuevamente con los Bochamakers, para seguir haciéndose la bocha.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Rock and Roos

Si tuviésemos que hablar de la banda sonora de Montevideo, el primer nombre que se nos vendría a la mente sería el de este señor, Jaime Roos, quien el miércoles 10 en La Trastienda -en lo que ya parece haberse vuelto una tradición para cerrar el año- brindó un show plagado de  hits que ya son parte del sentir uruguayo y del ADN de los que vivimos en esta ciudad. Un show sin fisuras que dejó a todos contentos.

La Trastienda fue testigo, una vez más, de la magia y la perfección que puede alcanzar Jaime Roos con su banda (desde hace un tiempo rebautizada como 3 Millones). El sonido límpido, perfecto y sin fisuras fue ideal para la ejecución de las canciones en las que, como hace tiempo sabemos, no son novedad pero que al ser escuchadas pueden llegar a erizar la piel del mas insensible de los mortales.


Cualquiera, por más que no guste de la murga, el candombe, el tango, las músicas de Mateo o The Beatles, puede sentirse hipnotizado y conmovido por lo que le entra por el oído. Canciones atemporales que ya están incorporadas en el inconsciente colectivo de los uruguayos en general y los montevideanos en particular (por no hablar de otra latitudes donde sucede lo mismo). 


La inmensa mayoría de los 23 temas que el músico y su banda tocaron fueron los hits de siempre, e inclusive aún sabiendo que Roos los tocará, la gente los pide. En un momento Jaime le dijo al público que, como "se estaba portando bien y no la había pedido" tocaría "La Hermana de la Coneja", su inolvidable clásico de 1986, perteneciente a "7 y 3" y compuesto junto a Raúl Castro. Pero la gente pedía mas, y así se sentían los gritos clamando por "Durazno y Convención" de "Mediocampo" (1984), quizás uno de sus discos más redondos,  del cual también tocaron otros dos temas imbatibles como "Los Futuros Murguistas" y "Tal Vez Cheché".


Si uno hace un repaso mental, a excepción de "La Margarita" (1994), su disco conceptual junto a Mauricio Rosencof, sonaron temas de todos los discos, incluyendo algunos más perdidos dentro de su discografía, como "Catalina" y "De la Canilla" (también compuesta junto a Castro) del ahora revalorizado pero en su momento bastante ignorado último álbum de estudio con canciones nuevas "Fuera de Ambiente" (2007), así como esos "temas sueltos" que en su momento eran parte de recopilaciones como "Cuando Juega Uruguay", "Que el Letrista no se Olvide" y "El Grito del Canilla".


Si seguimos el repaso no se le puede reprochar nada a este artista con una discografía envidiable, de su primer y oscurísimo disco "Candombe de 31" sonó el hit "Cometa de la Farola", dedicada al club de sus amores, Defensor Sporting; también estuvo "Retirada" de "Para Espantar el Sueño" (1978), "Los Olímpicos" y el tema que le da nombre al excelente álbum "Aquello" (1981), "Amándote" (dedicada con un "para ti"a una señora que la pidió desde el público), "Despedida de El Gran Tuleque '87" y la imponente "Las Luces del Estadio", pertenecientes al también excelente "Sur" (1987), "Colombina" y "El Hombre de la Calle" de "Estamos Rodeados" (1991), "A Pepe Sasía" del extraño "El Puente" (1995), "Si me Voy Antes que Vos" del disco homónimo de 1996, y su versión/apropiación de ese tema que ya es un standard de la música uruguaya, "Amor Profundo" de Alberto "Mandrake" Wolf.

Muchos podrán aducir que el músico vive del pasado y que no saca nuevo material hace mucho, y puede ser cierto, pero con una discografía y temas así, que encima tocados ahora suenan mejor que en sus versiones originales quién se puede quejar. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Canciones Para Aprender y Cantar

Como parte de esta especie de fiebre post punk y ochentosa que está azotando Montevideo (New Order, Peter hook, The Mission) vino Echo & The Bunnymen como tercera y última (?) entrega de La Trastienda Sessions. Los muchachos contentos.

Domingo. Día atípico para un recital si los hay, mas aún si se tiene en cuenta que se jugaba el clásico entre Peñarol y Nacional en la ciudad. Es cierto que cuesta imaginar gente con gel, peinados dark y gabardinas negras en la Amsterdam o la Colombes saliendo presurosos del Centenario para ver a Ian McCulloch y Will Sergeant (únicos miembros de a formación original de la banda) pero lo cierto es que, contra todos los pronósticos había gente en La Trastienda.



Muchos de los allí presentes, visiblemente veteranos y emocionados, esperaban a la banda que seguramente escucharon en un casete grabado hace quién sabe cuánto, muchos otros -la mayoría- si bien poseedores de barbas, jóvenes que quizás ni eran nacidos cuando la banda la estaba pegando en la por entonces lejana Inglaterra. Muchos de ellos seguramente eran los que a final del show esperaban ansiosos la salida de McCulloch y compañía para que les fuesen firmados los vinilos que llevaban consigo. Debieron conformarse con la firma del guitarrista Sergeant y  resto de los músicos, Ian nunca apareció (al menos hasta que estuve allí observando la situación).

Como buen rocker y gran ególatra McCulloch (visiblemnente detonando, alternando vino en copa, whisky en vaso y agua en botellita, y no sabemos a ciencia cierta qué más, aunque era notorio) salió a escena junto a los hombres conejo a las 22 horas, una hora después de lo estipulado, haciendo que los presentes, acalorados como ya es un (in)sana costumbre en La Trastienda, se impacientaran un poquitín. La espera fue amenizada con música pero vaya a saber si se dieron cuenta que estaban pasando temas de The Smiths (!). Lo cierto es que cuando arrancaron lo hicieron casi sin parar, McCulloch estático como casi siempre, agarrado del pie de su micrófono empezó a entonar la letra de "Rescue" de su primer disco "Crocodiles" (1980), los nostálgicos y fanáticos de la primera hora babeaban. A su primer opus volverían de inmediato cuando hicieron "Villiers Terrace" que desembocó casi naturalmente en una versión de "Roadhouse Blues" de The Doors, de quienes también versionaron "People Are Strange" (que en su momento fue parte de la banda sonora de "The Lost Boys" del infame de Joel Schumacher).


El setlist siguió irreprochable para cualquiera que gustase de la banda, eso sí, sin dejar de lado su impronta de pop sofisticado y psicódelico, la banda sonó mas cruda y potente que en sus versiones de estudio. Es cierto que han pasado muchos años pero los nenes supieron, a su manera claro está, aggiornarse a los tiempos que corren y de esa manera entregaron sentidas versiones de clásicos pertenecientes a sus mas emblemáticos discos: de "Heaven Up Here" (1981) sonaron "All My Colours (Zimbo)" y "Over The Wall", de "Porcupine" (1983) obviamente estuvo "The Cutter" y de su famosa recopilación "Songs To Learn and Sing" (1985) sonaron dos de sus más resonantes hits que sólo fueron editados como simples en su momento, hablamos de "Bring On The Dancing Horses" y "Never Stop", además otro de los simples de aquel momento que sonó fue "Bedbugs and Ballyhoo". 


Si bien editaron "Meteorites" este año casi que no le dieron bola a su último material, las excepciones fueron dos, "Holy Moses" (el protohit del disco) y "Constantinople" pero al que sí le dieron bola fue a si clásico de 1984 "Ocean Rain", del cual sonaron las geniales "Seven Seas", "Killing Moon" cómo no y "Lips Like Sugar ", ya en los bises y precedida por "Nothing Lasts Forever" de su álbum de resurrección "Evergreen" (1997) que derivó en una libre versión de "Walk On The Wild Side" de Lou Reed, que provocó el típico uoh oh oh oh y las palmitas de la gente, cosa que al tirano de McCulloch mucho no le gustó, ya que espetó con su inconfundible e inentendible acento cockney un "don't clap" fulminante. Lo que sí se le entendió como a cualquier ciudadano de Liverpool fue cuando dijo Luis Suárez, cosa que obviamente fue celebrada por el cholulo uruguayo promedio. Pero hablar y cantar son dos cosas diferentes y, para el segundo bis, McCulloch demostró dos cosas, que los años de intensivo consumo del cigarrillo afectaron su gola otrora cristalina pero que, cuando tiene que dejar la garganta en pos de sus canciones lo hace. Y así fue el cierre con "Ocean Rain", tema originalmente bastante bajonero y que aquí, gracias a la actitud se volvió un grand finale para uno de esos conciertos que jamás pensamos íbamos a ver por aquí.

viernes, 3 de octubre de 2014

Los Chicos Quieren Rock

Una vez más, casi sin dejarnos recuperar de lo que fue lo de Franz Ferdinand, los montevideanos fuimos testigos de otro gran show, también en La Trastienda, que esta vez tuvo como protagonistas a los (o las) enormes Queens of the Stone Age. Un recital de rock con mayúsculas.


Ya fue hace mucho. Si la semana pasada nos daba la impresión que Franz Fedinand había venido hacía tiempo (no habían pasado dos años aun) imagínense lo largo que pareció el tiempo entre aquella inesperada primera visita de los Queens Of The Stone Age allá por el 2010 y el martes pasado. Era demasiado, y al menos para quien esto escribe, dentro del extraño contexto que se dio todo, uno pensaba que no volverían, ya que entre su primera visita y esta última habían vuelto a la vecina orilla. Lo que quitaba más aun las esperanzas de volver a verlos por acá.

Aquel 2010 Montevideo recibió a la banda en el marco de un falso y fallido Pilsen Rock que, años después de sus originales e históricas ediciones en Durazno, se trasladó a la Rural del Prado (!) aquí en la capital. Fue el número de cierre tras haber dado sus shows No Te Va Gustar y un ofendídismo Andrés Calamaro que nos dijo algo cierto pero de modo ofensivo y pelotudo. El line up sabía a ravioles con dulce de leche: la banda más popular de Uruguay (lo siguen siendo), más Calamargo en plan viejo choto caprichoso (lo sigue siendo), más una de las bandas más importantes del rock a nivel mundial del momento (lo siguen siendo). Lo ecléctico de los números participantes se vio reforzado por el contexto: la garufa se llevó a cabo en un predio en donde por lo general se premia los mejores especímenes de vaquitas y los caballitos revuelcan a algún que otro intrépido y fue organizado por una de una de las marcas más importantes de cerveza. A pesar de ello promediando el show de Don Andrés se quedaron sin stock del dorado y preciado brebaje.




Todo esto debe mencionarse porque quienes nos quedamos aquella noche en la Rural (la mayor cantidad de la gente se fue, sí, se fue) vimos un muy buen show, pero difícil de disfrutar al máximo ya cansados de todo el trajín previo, la frustración por las calamareadas varias y la falta de cerveza. Lo que hizo del show del pasado martes una inmejorable oportunidad para revertir aquellos desafortunados recuerdos. 

Esta vez tampoco estuvieron solos en el escenario, pero se trajeron a un hombre de confianza. Abrió el show el músico y productor chileno Alan Johannes, quien ha colaborado con los mismos Queens Of The Stone Age así como también en las diferentes agrupaciones que cada tanto reactiva el Josh Homme (Them Crooked Vultures, The Desert Sessions) y con otros amigotes de la casa como Mark Lanegan y Flea. El show calentó al público que celebró al pelado como uno más de los californianos quizás sin saber que en cierta forma lo es. Solito y con una extraña especie de gutarra-ukelele de cuadrada forma se metió al público en el bolsillo e hizo más exasperante la espera por ver al colorado Homme y compañía.




Para las 21:55 y con una sala un poco más llena salieron a escena los Queens y de ahí en más sólo hubo que flotar. Abrieron tal cual lo hace su último disco "Like Clockwork" con "Keep Your Eyes Pealed" y siguieron con dos temas de ese clásico que es "Songs For The Deaf", "You Think I Ain't Worth A Dollar, But I Feel Like A Millionaire" y "No One Knows". Después de semejante comienzo y de semejante sonido no hubo más que dejarse llevar y relamerse escuchando "Sick, Sick, Sick", más gemas de "Songs For The Deaf"  como "First It Giveth" y un buen puñado de las excelentes canciones de su último y celebrado opus ("Smooth Sailing", "Fairweather Friends", "If I Had A Tail", "I Sat By The Ocean, "My God Is The Sun").

Antes del bis volvieron a su disco del 2002 con "Go With The Flow" y ya estábamos extenuados, pero no nos importó, queríamos mas y así fue. Sentadito al piano y poseído por el espíritu de Elton John, Josh Homme volvió al escenario con su banda y encaró su heavy soul siglo XXI con "The Vampyre Of Time And Memory" y remató nuevamente con otro clásico, ese que amamos y sentimos propio quienes los escuchamos desde hace algún tiempo, el tremendo "A Song For  The Dead", para el cual la gente se abrió para dar paso al mosh más radical de la noche. Algunos se quedaron con las ganas de "The Sky Is Falling" y su clásico "Feel Good Hit Of The Summer" o "Make It Wit Chu", pero poco importó. Fueron casi dos horas de éxtasis rockero en tiempos de baile, aunque el groove y las ganas de moverse nos se hayan perdido. Los chicos querían rock y lo tuvieron. 


viernes, 22 de noviembre de 2013

Mala Tuya

Si bien este año no resultó algo sorpresivo como sí resultó su anterior visita, el texano de corazón californiano, pero venelozano de nacimiento, Devendra Banhart, brindó un correcto recital que, entre tanto que tuvimos este año quizás no se hizo notar demasiado, pero fue parte de esa saludable costumbre que se está dando en Montevideo: shows internacionales de primera calidad con artistas que vienen en sus versiones vivas y no fósiles.


Luego de un celebradísimo show apertura del brasileño Rodrigo Amarante (guitarrista de Devendra acompañado del resto de la banda de aquel, que supo formar parte de Los Hermanos hace ya un tiempo) quien presentó su reciente Cavalo (2013) y ya  pasadas las 22 horas, la banda salió a escena por segunda vez, pero esa vez con el barba, y la cosa arrancó como el último disco que lo trajo esta vez por Montevideo (Mala, 2013) con "Golden girls", para luego arremeter con "Never Seen Such Good Things" y "Baby" de su anterior What Will Be (2009), luego varios temas más de su última producción ("Mi Negrita", "Daniel", "Won´t  You Come Over").


También hubo espacio para una verdadera jam session que duró varios minutos y que levantó la energía de los presentes que hasta ese momento bancaron más que correctamente el show minimilista que estaban viendo. Pero cuando todos suponían (o al menos eso se intuía) que el escenario de La Trastienda podía volverse una pista de baile hipster la cosa se amilanó y Devendra encaró un intermedio acústico en el que intentó corresponder los pedidos del público pero no recordaba las letras o cómo tocar algunos de esos temas, a excepción de "Angelika" (también de su anterior producción) y un tramo de "Santa maría da Feira" por lo que tuvo que pelar lo que tenía en mente y de ahí salió "A Sight to be Hold" que, a esta altura, es algo así como un clásico de su repertorio.



Cuando la gente pidió que tocara un tema "de Caetano" (a quien siempre citó Banhart como una influencia) tras la canchereada de que los pedidos podían ser "temas inventados o de otros"(dicho esto en el más cocoliche de  los españoles posible) el guitarrista Amarante amagó con un par de notas de "Irene" del gran Veloso pero la cosa quedó por ahí, Devendra estaba más disperso que focalizado y la cosa siguió con "Brindo" y "Feel Like Just a Child". 

El momento de los bises llegó y fue con "Carmencita" (sí, ¡el del aviso y el del video de Natalie Portman bailando en ese improbable musical de Bollywood!) y por lo visto todo el mundo contento. No fue el show del año pero fue uno bueno, otro más para sumar a este 2013 de visitas ilustres.