martes, 3 de marzo de 2015

Los Mejores Discos del 2014 (De Por Acá) - Del 50 al 41

Como prometimos hace algún tiempo atrás (antes de las vacaciones y otros menesteres) les dejamos nuestra lista con lo mejor del año que pasó en cuanto a discos de por acá, y con esto nos referimos a Hispanoamérica y Brasil. Pasen y lean (y vean).


50- Terror/Amor - A.J. Dávila
















¿Se puede ser garagero y lo-fi y al mismo tiempo poseer un espíritu pop? Pareciera que la respuesta es sí para A.J. Dávila, que en su primer disco solista amalgama el espíritu proto punk de The Stooges ("Salvajes") con las nuevas tendencias en lo "latino"- hay feats del chileno Alex Anwandter y del mexicano Juan Cirerol entre otros. Guarro y encantador en partes iguales, el líder de Dávila 666 demuestra que no sólo de Calle 13 vive Puerto Rico y que no todo es perreo.


 



49- Chambers - Lorelle Meets The Obsolete

















Desde hace ya mucho se sabe que el mercado musical mexicano se autofagocita como el brasilero. Por esa razón las propuestas se vuelven múltiples y pareciera haber lugar para todos. Será por esa razón que existe una banda como Lorelle Meets the Obsolete, cuyo nombre es lo menos intrincado que tienen, ya que su música te lleva por un agujero negro de distorsión, furia y ruidismo. ¿Shoegaze a la mexicana? ¿Kraut rock chingón? Y sí, todo eso y mucho más.




48-  Doble Youth - Helado Negro
















Este floridense (pero no de Florida si no de la Florida), hijo de inmigrantes ecuatorianos ya lleva cuatro discos fusionando la electrónica de corte espacial pero amable al escucha matizada con ciertas sonoridades latinas. La foto de tapa en la que se muestra a dos pequeños es en realidad una retrato que Roberto Lange (nombre de civil de Helado Negro) encontró en un ropero y que sirvió como disparador y eje temático para el disco, desde el título a las letras. Todo casero y hecho en casa. El disco suena tan experimental como ameno.





47-  Reverberaciones - Las Liebres
















Porque no todo ocurre en las capitles, desde la provincia de Corrientes, Argentina, llegan Las Liebres. Este dúo formado hace ya algún tiempo entrega un disco que, tal cual indica su nombre, permanece en nuestros oídos luego de escucharlo. Canciones flotadoras entre lo pastoral y la psicodelia más exquisita. Una banda descentralizadora a tener más que en cuenta.





46-  Tajo Abierto - Francisca Valenzuela
















Que de un tiempo a esta parte Chile se ha convertido en una de las más fermentales e inagotables canteras del pop de este lado del mundo no es ninguna novedad. Una de las más notorias figuras de esta camada de jóvenes es Francisca Valenzuela. La nacida en San Francisco, EE. UU. es una digna heredera de Fiona Apple pero también de Julieta Venegas y de la música popular chilena, aunque su enfoque por momentos tienda al baile en su música conviven lo clásico y lo moderno. En este disco -todo un éxito en su país- se consagra definitivamente.




45-  Despertador - Leo Cavalcanti















Hijo del renombrado músico brasileño Péricles Cavalcanti, Leo se hizo un lugar en la música gracias a su anterior disco "Religar" (2010), que le valió elogios de gente como Caetano Veloso y Arnaldo Antunes. Esto no querría decir nada si la música de Cavalcanti no se sostuviese por sí sola. Lo suyo es la canción pop con ribetes experimentales, en él conviven tanto los tropicalistas como Michael Jackson. El segundo disco del artista es la confirmación de alguien que tendrá peso en el futuro. Por aquí avisamos.




44-  Xen - Arca
















Bajo el alias de Arca se esconde Alejandro Ghersi, caraqueño de nacimiento pero ciudadano del mundo, se hizo conocido (y requerido) como productor, ingeniero de mezcla y DJ. Entre otros trabajó para el gran bocón de Kanye West ("Yeezus"), para la hip hopera avant garde FKA Twigs y para Björk en su último disco "Vulnicura". Con semejante currículum era de esperar que un sello como como Mute le abriese las puertas para su debut. El resultado es de lo más colgado y mutante que se pueda escuchar en la electrónica hoy.






43-  No Todo lo Puedes Dar - Ximena Sariñana
















Madurez suele ser una palabra poco afortunada a la hora de definir la música de alguien, pero no podemos decir otra cosa del último disco de Ximena Sariñana. En "No Todo lo Puedes Dar" la mexicana a la que vimos crecer en este tiempo se despacha con once canciones que hablan del desamor, seguramente marcadas por la separación de Omar Rodríguez-López (At The Drive-In, The Mars Volta, Bosnian Rainbows). La que parecía se iba a convertir en la próxima Julieta Venegas es ahora una artista hecha y derecha que amplía la paleta sonora de sus anteriores discos y adquiere una voz propia.




42-  El Desencanto - Molina y los Cósmicos
















Si Calexico en lugar de cantarle a la frontera EE. UU. - México le cantase a la frontera Uruguay - Brasil seguro sonaría como Molina y los Cósmicos. Con su base de operaciones entre Castillos y Aguas Dulces la banda hace un folk rock a la uruguaya pero con elementos e instrumentos típicos de la americana. Un EP notable que promete una saludable carrera para estos yoruguas con chapa internacional. Además tienen excelentes videos para acompañar sus bellas melodías.





41-  Refugio - Un planeta
















De las tantas escenas musicales que hay en Argentina, una de las más sólidas y ricas es la de la ciudad de La Plata. Es obvio que esto no es cosa de estos tiempos, de dicha ciudad surgieron artistas tan disimiles como P. Rey y sus Redonditos de Ricota, Virus y más acá en el tiempo por solo mencionar a una banda, El Mató a un Policía Motorizado. Si bien pueden rastrearse múltiples influencias en este segundo disco de Un Planeta, la banda logró pulir un sonido bien pop y fresco que a su vez es personal. Luego de un gran comienzo con "Quema" el disco nunca baja y está plagado de potenciales hits que, si bien nunca sonarán en la radio, nosotros sabemos que deberían estar ahí. Una de las revelaciones de la música argenta.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Alto Vuelo

Esta vez la pegó. Hablamos de Alejandro González Iñárritu, quien da un giro inesperado en su filmografía con Birdman, una película en la que el mexicano hace terapia y exorciza sus demonios con una visión crítica de la industria de la que él mismo es parte.

Hace ya 15 años, Alejandro González Iñárritu debutó en el largo en su México natal con Amores Perros, su aclamada ópera prima que deslumbró a medio mundo, incluyendo premiación de la crítica en Cannes. Ese comienzo más que prometedor se fue diluyendo con sus siguientes títulos, que encontraron al director ya instalado en Hollywood, en donde comenzó a rodar en inglés y con pretensiones filosóficas que empantanaron su cine.

21 Gramos (2003) y Babel (2006) ahondaron en “lo importante”: películas de grandes elencos que cargaban sobre sí el peso de los “grandes temas” y que de tan reflexivas y bien pensantes podían llegar a exasperar. De esa forma el director pasó a ese grupo de directores a los que se los ama o se los odia. En el 2010 volvió a rodar en español y bajó un cambio en Biutiful que, sin llegar a ser una gran película, fue excesivamente maltratada.


Luego de cuatro años y con los mexicanos establecidos definitivamente como lo más cool de Hollywood (Gullermo del Toro, Alfonso Cuarón) se ve que a Iñárritu le picó el bichito de la superación personal y la competencia, porque se destapó con una película que realmente sorprende por su frescura y mordacidad, algo inédito en un director de innegable virtuosismo que era presa de sus propias ambiciones. Igualmente, a no confundir, Birdman, subtitulada “La Inesperada Virtud de la Ignorancia” nada más y nada menos, no deja de ser ambiciosa pero logra, virtuosismo aparte, dejar de lado la pretensión que ostentaban sus films previos.

Aquí Michael Keaton interpreta Riggan Thomson, un actor al que todos reconocen por haber interpretado al héroe volador del título tiempo atrás y al que por ende nadie toma en serio. Para redimirse juega sus últimas fichas adaptando al teatro De Qué Hablamos Cuando Hablamos de Amor de Raymond Carver, pero las cosas obviamente no serán fáciles, ya que deberá pasar por varios escollos. No sólo deberá lidiar con su ex esposa (Amy Ryan), su hija recién rehabilitada (Emma Stone), su amante (Andrea Riseborough) y el resto de su elenco y equipo (geniales Edward Norton, Naomi Watts y Zack Galifianakis), sino con él mismo.


El hecho de que no puede sacarse de encima al personaje del enmascarado volador no es metafórico, ya que como una voz de la conciencia (o de la locura) se le aparece constantemente y le dice qué hacer. El ego, la locura y el oficio del actor son los temas por los que sobrevuela (literalmente) este film que es no sólo la reivindicación de Keaton como un gran actor, sino también un tour de force para él mismo que sabe sobre lo que actúa, ya que también él fue alguna vez un héroe enmascarado al servicio de Tim Burton en sus dos Batman. Esto último puede resultar tan sólo anecdótico o un chiste interno para cinéfilos, pero termina convirtiéndose en algo metacinematográfico casi sin quererlo.


Narrada como un falso plano secuencia (aquí la cámara de Emmanuel Lubezki, ganador del Oscar por Gravedad, hace maravillas), en cierta forma deudora de La Soga de Hitchcock  en ese aspecto, la película puede resultar ardua en su tramo inicial, pero una vez que nos engancha, nos absorbe por completo. Pocas películas del mainstream hollywoodense pueden saberse poseedoras de esta condición. Inclusive puede decirse -a su favor- que de tan amplia, la película es una de las pocas que amerita ser revisionada, cosa casi impensable en los tiempos que corren. Su alta toxicidad no dejará a nadie inmune.



(*) Esta reseña fue publicada previamente en Radio UNO Digital

Humor en Blanco y Negro

Si bien cuentan con serie propia desde el 2008, era sabido que debían tener su propia película y el momento llegó: Los Pingüinos de Madagascar mueven el bote y sacuden (un poco) la modorra del cine de animación a pura anarquía cinematográfica.

Son muchos los casos de películas cuyos protagonistas terminan opacados por algún secundario. Piensen si no en los minions de Mi Villano Favorito o Scrat (la ardilla fisurada por la bellota) de La Era del Hielo. Muchas veces nos olvidamos de los personajes protagónicos porque personajes como los antes mencionados pueden llegar a robarse el film. Algunos ameritarían una película propia (minions) mientras que otros quizás no tanto (Scrat), pero lo que sí es seguro es que todos están de acuerdo en que los pingüinos la vienen mereciendo desde hace un buen tiempo.

Este spinoff de Madagascar por un lado viene a dejar en claro dos cosas: en primer lugar el jugo infinito que se le puede exprimir en Hollywood a una franquicia parece no agotarse, es más, seguramente hayan secuelas de este film. Segundo, que se dé el aprovechamiento de personajes de estas características no implica que el asunto huela a refrito u oportunismo, ya que los pingüinos se sustentan por sí mismos en cuanto personajes. Es sabido de antemano que si se va a ver a los plumíferos la cuestión va por el lado de la acción, ya que conocemos el proceder del grupo conformado por Skipper, Kowalski, Rico y Private (acá rebautizado Cabo, ya que soldado raso, la verdadera traducción del término private en este caso, se ve que no iba bien para los distribuidores locales).



Podemos decir que la película comienza de manera un tanto desacertada, ya que se nos cuenta la innecesaria génesis de estos cuatro personajes a través de una escena que, si bien parodia al documental francés La Marcha de los Pingüinos, parece extraída de Happy Feet. En dicha escena se nos explica el por qué de Cabo en un grupo de notables cuando él no es realmente muy útil ni tampoco parece ser muy inteligente. Pasada la mencionada escena ya podemos deleitarnos con la acción frenética y por momentos salvaje en la que los pingüinos elaboran un plan digno de una película de James Bond. De ahí en adelante todo será aventura y golpe y porrazo.

Aparecen personajes nuevos, cómo no: tenemos a Dave, el “villano” que no es necesariamente malo, sino que quiere vengarse por el daño que las simpáticas aves le hicieron sin saberlo y que en su versión original tiene la voz de John Malkovich (acá de eso ni hablemos porque las únicas copias disponibles son dobladas). Por otro lado tenemos a Viento del Norte, un escuadrón de elite de aparición un tanto innecesaria pero que, como todo en la película, es producto del capricho, del azar y la más absoluta arbitrariedad. No es que no resulten simpáticos la lechuza, el oso polar, el lobo y la foca que lo componen, sino que podrían no haber existido y nosotros ni nos enterábamos.


Algunas situaciones adversas como mencionábamos se resuelven sin mayores explicaciones, como cuando los pingüinos son afectados sufriendo mutaciones. Los hilos argumentales no siempre son respetados y muchas situaciones simplemente parecen disolverse, emparentando a los pajarracos con el espíritu caótico de los Looney Tunes o de Tex Avery. Esto para el público más pequeño tendrá cero relevancia, ellos disfrutarán de acción y aventuras sin pausa a un ritmo frenético y con un par de escenas realmente brillantes, mientras que nosotros, los que estamos un poco más crecidos, disfrutaremos por su parte de un sinfín de gags y chistes que los más pequeños no podrán decodificar.


En resumen, si bien la película no llega a ser una obra maestra ni a estar a la altura de algunos hitos que en el 2014 nos dejó el cine de animación, como La Gran Aventura Lego, es un pasatiempo sumamente disfrutable, tanto para grandes como para chicos, que parece evitar la cursilería por todos los medios (aunque hacia el final un poco se edulcora todo) y deja sentadas las bases para las películas que vendrán. Esperaremos más del cuarteto blanco y negro.




(*) Esta reseña fue publicada previamente en Radio UNO Digital

miércoles, 14 de enero de 2015

Ámbitos

En uno de los tantas propuestas que tiene -y tendrá- el restaurant Peteco en La Paloma, algunos privilegiados que todavía estamos por acá pudimos disfrutar de Fernando Cabrera solo con su guitarra y en plan íntimo. Lujos de una noche de verano.


Hay ámbitos para las cosas, no es lo mismo ver a una banda que sabe que oficia de backing band de la cena de muchos comensales que ver a Fernando Cabrera, un tipo -un artista- que maneja con absoluto cuidado las palabras, el silencio y los espacios entre ellas en un restaurant. La idea a priori puede presentarse dudosa ya que, por más que se haya reservado una mesa, uno sabe de antemano que va a ver pasar como locos a los mozos que tratarán de complacer los pedidos de muchos de los clientes, al ayudante de cocina dándole órdenes a aquellos para que las cosas salgan bien y los exigentes clientes no se quejen, también podrá escuchar sin quererlo conversaciones entre el cajero que pregunta cuántas bebidas pidieron los de la mesa x y como no puede faltar en esta época -signo de los tiempos diría Prince en algún momento- gente que está más preocupada de revisar el Facebook en sus modernos teléfonos celulares antes que presenciar y disfrutar del recital, y ni siquiera digo sacar fotos y filmar (cosa a la quien esto escribe tampoco suscribe), me refiero a gente que directamente está inmersa en su teléfono y que le hace preguntarse a uno por qué no se habrán quedado en casa. Fuera de todo esto lo de Cabrera se sostiene por sí solo y el entorno distraído no le ganó al artista. Por suerte.


Pasadas las 22 horas Cabrera salió a escena acompañado únicamente por su guitarra y arrancó con "Llanto de Mujer", "Punto Muerto" y "Puerta de los Dos", un gran comienzo para un recital que nunca decayó y que se basó en aquellas canciones que la gente quería escuchar, los "hits" (si podemos utilizar ese término para definir temas del artista) de siempre: "Imposibles", "La Casa de al Lado", "El Tiempo Está Después", "Por Ejemplo", "Al Mismo Tiempo", "Yo Quería Ser Como Vos" y otros no tan conocidos por todos pero sí para aquellos que siguen al del Paso Molino desde siempre: "Caminos en Flor", "Críticas", "Nunca Dije Te Amo". Según el propio Cabrera llegó "con la garganta destrozada", pero pese a que eso haya sido cierto no se notó y  lo disimuló notablemente con pequeños cambios en lo musical y con juegos de inflexión vocal. Nada mal para el hombre de la "voz chillona, cantarina y parlante".


En el medio de todo esto también se dio el lujo de citar un fragmento de "Guitarra y Vos" de Jorge Drexler, de usar su ya característica cajita de fósforos como único acompañamiento musical para hacer "Viveza", de decir que iba a hacer "una canción careta" antes de tocar "Diseño de Interiores", ya que su casa es algo así como "un depósito" del cual él es "uno más de sus bultos" y de apenas transitar su última (gran) obra "Viva la Patria", de la cual tocó el tema homónimo, "Buena Madera" y "Paso Molino" como cierre del recital. En los bises también hubo otros "hits" como "Agua" y "Dulzura Distante". ¿Qué más se puede pedir? 


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Coda: Los Discos Del Año Que No Fueron

Porque quizás 50 no sean suficientes, en Spleen tenemos la tradición de tambien hacer una pequeña lista con los discos que podrían haber formado parte de lo mejor del año. He aquí 20 discos más que perfectamnete podrían haber sido parte de nuestra lista definitiva pero que, por subjetividad, capricho o falta de atención, no quedaron. Porque valen la pena les damos este espacio y, de paso, seguimos descubriendo música. Pasen y vean.



Perfume Genius  - Too Bright




Este verdadero agitador queer ya había llamado la atención en el 2012 con "Put Your Back In 2 It" pero para su nuevo disco pule a máximo su fórmula y le sale un disco redondo y pop por momentos, experimental y loco por otros. Además "Queen" es uno de los temas (y videos) del año.





Peaking Lights - Cosmic Logic



Esta adorabe y loca pareja de San Francisco, California que nos regaló el excelente "Lucifer" hace dos años vuelve a la carga y nos entrega otra refrescante y desprejuiciada colección de canciones bañadas en ácido que remiten a la costa oeste que los vió nacer. Colorido.





Real Estate - Atlas



Vaya a saber qué se respira en Brooklyn, pero la cantidad de artistas per cápita allí es apabullante. Si bien los muchachos del negocio inmobiliario son de la ciudad vecina de New Jersey, su base de operaciones esta en el hypeado barrio neoyorquino (como Parquet Courts, Local Natives, Yesayer y siguen las firmas). Lo suyo son melodías de algodón de azúcar que si te agarran en el punto justo pueden hacerte flotar.







Owen Pallett - In Confict



He aquí otro canadiense que se destaca. Ya lo dijimos, este fue el año de las féminas, la gente que vive en Brooklyn y los de Canadá. Este muchachín, para despuntar el vicio nomás, colaboró con Arcade Fire para la banda sonora de "Her" de Spike jonze y después se mandó este disco entre tierno y melancólico, entre luminoso y lúgubre. Lleno de delicados arreglados envolventes. Todo en su justo lugar.





Aphex Twin - Syro














Ya hace más de 20 años que Richard David James, mejor conocido como Aphex Twin, editó ese cásico de la electrónica noventera llamado "Selected Ambient Works Vol. II". La música del monolito negro de "2001: Odisea del Espacio"  dijeron algunos, puede ser, pero acá el británico se pone un poquitín más lúdico y juguetón y por momentos hasta se puede tirar un paso. Lo suyo no es la locura bailable pero cada uno baila lo que quiere y como quiere (y puede). Basta con probar y dejarse llevar.






The Acid -Liminal




Lo de este trío australiano-britanico-estadounidense es un poco ese neosoul de voces quebradizas, cuasi experimental y otro poco electrónica de paisajes gélidos que se disuelven antes de la pista de baile. "Fame" decididamente es uno de los temas del año y por aquí esperaremos más del ácido.







How To Dress Well - What Is This Heart?














Lo de Tom Krell hace dos años aún era una novedad, recién empezábamos a saber de los Frank Ocean, James Bake, Wild Nothing y The XX de este mundo. Ese neosoul que coqueteaba con la electrónica y las voces, más espaciado y colgado que el soul clásico, sensible hasta la médula, encontró a toda una legión de seguidores y cultores que lo hicieron uno de los sonidos característicos de estos 10's (The Weeknd, Drake, Lorde, etc.). Aquí uno de los padres de todo esto confirma lo que venía demostrando desde "Total Loss" (2012).







Blank Ream - Grassed Inn




Que Australia es una cantera inagotable de música de todo tipo y color (pero siempre con ese no sé qué psicodélico que caracteriza a la tierra de los canguros) no es una novedad. Algunas triunfan y otras no tanto, pero también están las que deberían triunfar, y una de ellas es Blank Realm, porque hay vida después de Tame Impala. Los hermanos Spencer nos regalan un puñado de canciones playeras y psicotrópicas  que una vez escuchadas, se quedan.







TV On The Radio - Seeds




Luego de un hiato de casi cuatro años y tras la muerte de bajista Gerard Smith, los  TV on the Radio volvieron al disco. En un momento, entre el 2006 y el 2008 parecía que se convertirían en la banda pero el destino les cambió las cosas se ve. Luego del tibio "Nine Types of Light" la banda vuelve con energías renovadas y actitud cuasi punk, casi como una segunda juventud para estos talentosos que ya están en la adultez. Regreso con gloria.





Hercules &Hercules & Love Affair Love Affair - The Feast of the Broken Heart

Este proyecto con base en New York que en algún momento contó con la colaboración de la excelsa voz de Antony Hegarty ("Blind") hoy vueve al ataque, con un disco un poquitín más oscuro pero que siempre incita a baile. El título es bastante representativo de lo que es el contenido. Con invitados como el gran John Grant el disco es una invitación reflexiva y melancólica a la pista.






Philip Selway - Weatherhouse



El pelado de Radiohead, el baterista, ese que siempre estará detrás del resto se mandó un muy buen disco en otro año más que no tuvimos a Radiohead pero sí otro de disco de Thom Yorke. El dolape no se queda atrás y sorprende con su voz y sus bellas melodías. ¡A tenerlo en cuenta che!







Lykke Li - I Never Learn


Los suecos (bah, los nórdicos en general) están despegados en lo que a pop se refiere. Ya hablamos de Todd Terje pero podemos hablar rato de un montón más de artistas que hacen cosas inetresantísimas por allá. En este caso nos encontramos con una cantautora confesional, de corazón grandote (roto) y pop. Un disco bajonero como el de Sharon Van Etten, cuya bella música deja ocultas las heridas. Por un rato. 







Death From Above 1979 - The Physical World

Este dúo canadiense de punk rock cercano al hardcore dio que hablar en el lejano 2004 con "You're a woman, I'm a Machine" para luego separarse y volver a juntarse en este 2014, diez años después, para su segundo disco. El resultado es similar pero encantador e irresistible. Para ecuchar a alta velocidad.






Mastodon -  Once More 'Round The Sun


Los muchachotes de Mastodon no se andan con chiquitas. Ya desde el excelente "Blood Mountain" vienen haciendo lo que se les canta y poniendo patas arriba siempre al vil metal. El resultado es, una vez más, como un tren que te pasa por arriba y no da tregua (nunca nos pasó un tren por encima pero nos parece que la música de Mastodon suena a eso). Si pensás que sos pesado deberías darte una vuelta por aquí.








She & Him - Classics


M. Ward y Zooey Deschanel siempre tendrán nuestro cariño asegurado y más aún con este coqueto y entrañable proyecto en el que se meten con verdaderos clásicos de la canción estadounidense. Suena siempre a salido de otra época y la voz melodiosa y dulce de Deschanel se conjuga a la perfección con la guitarra y arreglos de Ward. Como un bombón relleno de dulce de leche, así de irresistible es "Classics".







Steve Gunn - Way Out Weather

Este singer-songwriter neoyorquino que también reside en Brooklyn -que es algo así como la meca artística de la ciudad- entrega un álbum calmo y reflexivo, con canciones que desnudan al alma y que invitan a la introspección. El guitarrista de la backing band de Kurt Vile (The Violators) hace folk rock del bueno y se vuelve simplemente irresistible.






Warpaint - Warpaint

Este grupo de chicas que contó con el padrinazgo en algún momento de John Frusciante de RHCP se consolida con su segundo opus en el que pasan por la psicodelia y todos los manierismos indies (dream pop incluido) imaginabes pero, a pesar de ello, voviendo al disco más encantador. En un año de rock hecho por chicas no puede faltar este disco.






The Ghost of a Saber Tooth Tiger - Midnight Sun

Ser el hijo de un beatle debe ser complicado, pero peor aún es ser el hijo de Lennon. Sean ya había demostrado en 1998 que tenía cosas interesantes para dar ("Into the Sun") y se ve que no le dio mucha pelota a Yoko y junto a su novia formaron esta banda de irreproducibe  nombre que se mete de lleno, cómo no, con la música de papá pero que aborda otros territorios de la psicodelia sesentosa con un resultado tan cautivante como desccertante. 





Scott Walker & Sun O))) - Soused


Ese ser, ya no lo podemos llamar persona porque es más un aliegina en esta tierra, que es Scott Waker se juntó con los drone de Sun O))) en una de esas inesperadas pero bienvenidas conjunciones a las que nos tiene acostumbrados la música en estos tiempos. Un disco entre la operística voz de Walker y las melodías abrasivas y expansivas de la banda que es una de las sorpresas desconcertantes del año. Sólo la aventura de que exista le da su lugar aquí.







Wilko Johnson/Roger Daltrey - Going Back Home


Wilko Johnson se enteró de que tenía cáncer, se puso las pilas y llamó a Roger Daltrey (uno de los grandes segundones de la historia del rock) para hacer un disco conjunto. El resultado es lo esperable proviniendo del legendario guitarrista de Dr. Feelgood y el cantante de The Who: rock puro y duro, con fuertes dosis de blues y soul y toda la impronta cincuentera posible. Entre el placer culposo y el manual de instrucciones. ¡Está bien!



martes, 23 de diciembre de 2014

Los Mejores Discos Del Año (De Por Allá) - Del 10 al 1

10- Ty Segall - Manipulator




No sabíamos de la existencia de este muchacho de San Francisco, EE. UU. que además de participar en proyectos varios (Fuzz, The Perverts, entre otros) ya lleva editados ocho discos e infinidad de cassettes. En su último disco, el que nos ocupa, deja un poco de lado el carácter lo-fi y despreocupado y se avoca a la creación de un disco conciso y directo, lleno de fuerza y vitalidad (y prolijidad también). Es cierto que su música remite a otros en determinados temas pero, como un buen trago, se lo vuelve a probar y sabemos que nos gustará, a pesar de ya conocerlo. Canciones como la que bauitza al disco, "The Singer", "It's Over" (con una intro de bata similar al la de Beck en "The New Pollution"), "Green Belly"" y sobre todo "Feel", hacen de este uno de los discos del año a la fuerza. Literamente.






9- Mac De Marco - Salad Days





La del canadiense Mac De Marco es una de las propuestas más refrescantes de este 2014. Canciones en las que él con su guitarra y acompañamientos mínimos pela canciones de humor agridulce y cierta sensación de mala onda que, sin embrago, no se ve reflejada en las melodías y en su forma de cantar (ambas cosas nos recuerdan un tanto a Stephen Malkmus -el ex Pavement que también tiene su lugar en esta lista- pero más fumón si se quiere). El arranque ya es bien entrador con el tema que da nombre al disco, para luego seguir con una lista irreprochable de grandes temas como "Brother", "Blue Boy", "Let Her Go" o "Goodbye Weekend", de letras sencillas y directas, sin aspavientos, que lo vuelven un tipo tan querible -un dude- con el  que nos gustaría tomarnos una, o invitarlo a un asado.





8- Caribou - Our Love

















Otro canadiense que se suma a nuestra lista es Dan Snaith, mejor conocido como Caribou, quien este año realizó uno de los mejores discos de música electrónica. Y con ello no nos referimos a que el tipo sólo pasa música o hace un mix, la crea. Ese más, para sus shows en vivo la cosa va tan en serio que toca con banda y él mismo se hace cargo de la percusión. Un disco de canciones que piden pista pero que perfectamente pueden sonar en otros contextos sin desentonar, que crecen escucha tras escucha en las que uno percibe con más claridad las estructuras y progresiones que las vuelven irresistibles, sobre todo al tema que da título al disco, del cual dejamos video pero además una actuación en vivo que es la muestra fehaciente de lo que aquí se dice. Disco y pico.








7- Todd Terje - It's Album Time






Otro tipete que se las trae es el hasta ahora desconocido para nosotros Todd Terje, que nos ganó la confianza al punto de haber empezado más abajo en esta lista y terminado en el puesto 7. Proveniente de las gélidas tierras de Escandinavia (esa factoría incomprensible de música pop for export para todo el globo), más precisamente de Oslo, Noruega, el hombre ya había adquirido cierta notoriedad hace un par de años atrás entre otras cosas, por haber colaborado con gente tan disimil -pero bien británica- como Robbie Williams y Franz Ferdinand, en el caso de éstos para su último disco. "It's Abum Time" es inspiración lounge y corazón bailable, en él el bueno de Todd nos sumerge de tal manera que al tercer o cuarto tema uno ya esta moviéndose desenfrenadamente, sea sentado enfrente a la PC o mientras camina. Para el único momento verdaderamente tranqui invita nada más y nada menos que a Bryan Ferry, para hacer un cover de Robert Palmer ("Johnny & Mary"). Golazo.








6- Ryan Adams - Ryan Adams


















Luego de complicaciones de salud, de este lado del mundo quienes gustábamos de la música del tipo que tiene el nombre como el de aquel otro tipo, bastante más conocido, nos maravillamos al saber que hay Ryan Adams para rato ¡Y con disco nuevo y todo! En el año en que los discos llevan nombres propios o hacen alusiones al nombre del artista, Adams no se quedó atras y se despachó con su mejor disco desde "Cardinology" (2008). Sin querer sonar exagerado o demasiado fanático el de Adams suena a clásico instantaneo a la primer escucha. Es cierto que está influenciado por Tom Petty, Dylan e inclusive Springsteen, es decir, por toda la movida de songwriters típicos "americanos", pero lo suyo tiene una fuerza y un carácter propios que lo hace único. No es fácil elegir uno solo de los temas, pero sólo mencionando algunos ("Something Good", "Wrecking Ball", "Kim", "Trouble") y habiendo escuchado el disco, estremece lo buenos que son todos. 





5- Woods - With Light And With Love

















En su momento llegó como el disco perfecto para musicalizar el otoño, pero no es cuestión estacional la música, por eso el de Woods fue un disco que se mantuvo en perfecta salud con el correr de los meses a fuerza de grandes canciones que bien pueden sonar reconfortantes ("Shepherd", "Moving to the Left", "Leaves Like Glass") como envolventes en su propia locura ("With Light and With Love"). Guitarras, voces y melodias cálidas que llevan dentro todo el folk norteamaericano y a The Band ("New Light") y Big Star ("Fool Moon") como faros, además de profesar amor por las más harrisonianas de las melodías beatlescas. Los de Brookyn entregan un disco de bellas canciones que se van quedando prendadas de la memoria con las sucesivas escuchas. La canción al poder.






4- The War On Drugs - Lost In The Dream


















Un disco que a esta altura ya está gastado porque toodo el mundo lo incluyó en sus listas de fin de año y en los primeros lugares siempre pero que no por eso deja de tener su valor (que cotiza alto). Los de Philadelphia, que surgieron de la sociedad entre Adam Granduciel y el gran Kurt Vile (que se fue al tiempo para desarrollar su celebrada carrera solista) se consagran de manera definitiva y entregan un disco de guitarras que no por ello reniega de los teclados y sintes, artilugios que los puristas podrían considerar un tanto grasunes. Alto vuelo y melodías eternas hay y de sobra ("Under the Pressure", "Red Eyes") y también momentos más intimistas ("Suffering", "The Haunted Idle"), eso sí, sin perder la calma nunca. Por mas que el carácter hímnico se apodere de los temas, la potencia siempre está sutilmente contenida. Entre el amor por los 80 y las nuevas tendencias se encuentran las coordenadas de esta banda de la cual todos esperarán su próximo disco.








3- Parquet Courts - Sunbathing Animal
















Estos texanos con base en Brooklyn (cuántos discos de gente que radica en Brooklyn en esta lista) son algo así como la gran cosa nueva del indie. El hype siempre amenazante se disipa cuando nos enfrentamos a la urgencia y espontaneidad de estos 13 temas imbatibles, donde pueden sonar como los nuevos Pavement ("Dear Ramona", "What Color Is Bood") o a una banda rutera pasada de psicofármacos ("Ducking and Dodging"). Más redondo que su antecesor "Light Up Gold" (2012) y no sabemos cuánto mejor o peor que su otro disco de este año ("Constant Nausea", que aún no hemos escuchado pero que ellos editaron para no perder el tiempo) "Sunbathing Animal" es una gema de rock de guitarras urgente, retorcido e inventivo desde la econoimía de recursos. Muchos pretenciosos deberían aprender de gente así. Seguramente muchos pagarían por poseer la onda de Parquet Courts y tocar un tema tan simple y encantador como "Always Back In Town". Muchos lo harían, pero igual no podrían.







2- St. Vincent - St. Vincent

















Annie Clark, mejor conocida como St. Vincent, es una versatil artista estadounidense que ya desde sus primeros discos "Marry me" (2007) y "Actor" (2009) había llamado la atención de la prensa especializada, pero que dio el salto cualitativo y cuantitativo con "Love This Giant" (2012), su colaboración con el enorme David Byrne (que fue uno de los mejores discos del año según Spleen en su momento). Aquí esta versatil artista que le hinca el diente tanto a un disco a dúo con un ex Talking Heads como a cantar "Lithium" junto lo que queda de Nirvana en Rock and Roll Hall of Fame) se vale de la experiencia con aquel y pela ritmos más juguetones ("Birth in Reverse", "Bring Me Your Loves") y funkies, con mucho bronce ("Digital Witness") y que, junto con su prodigiosa voz y guitarra  da al álbum el espesor que lo coloca en lo mas alto de su discografía. Este es otro disco que apareció en todas las listas y quizás esté carente de novedades para el escucha atento, pero igual si no lo conocen vale darse una vuelta por el mágico mundo freakie de esta gran artista.






1- Spoon - They Want My Soul 
















Y el mejor disco del año es para...¡Spoon! La gran banda de Austin que había decodificado su locura para volverse más accesible sin perder la esencia allá por el 2010 con el también excelente "Transference" se guardó a silencio, aunque su líder Britt Daniel sacó disco con el proyecto paralelo Divine Fits (que tambien fue unos de los discos del 2012 según Spleen), por cuatro años pero la espera valió la pena. No sobra ni falta nada, desde la apertura cuasi rollinga de "Rent I Pay" al estado de gracia pop de "Inside Out" y "Do You", lo de Spoon es todo a pedir de boca. Un disco de rock sí ("Rain Taxi"), pero con las dosis justas de extravagancia y experimentación ("Outlier") que hacen de los de los texanos una rara avis estatal y una banda que debería estar en el sitial de privilegio de la música. Los temazos sobran: "Knock Knock Knock", New York Kiss", "Let Be Mine", "I Just Don't Undestand" y el que da nombre al disco corroboran el por qué de nuestra elección. Encima, nos dejaron uno de los videoclips del año que compartimos con ustedes mas abajo.